Aprendizaje basado en problemas: qué dice la evidencia en formación de profesionales de salud
El aprendizaje basado en problemas (ABP) lleva décadas presente en la educación médica, pero sigue generando debate sobre su efectividad real frente a la enseñanza tradicional centrada en el docente. Una revisión sistemática tipo paraguas, publicada en BMC Medical Education, compiló trece metaanálisis y revisiones sistemáticas sobre el tema y encontró que el ABP mejora efectivamente las habilidades clínicas y la capacidad de pensamiento crítico de los estudiantes [1].
La misma revisión matiza el hallazgo con una advertencia metodológica importante: aunque la evidencia actual sugiere que el ABP es efectivo, el nivel de evidencia es relativamente bajo y existe heterogeneidad considerable entre los estudios disponibles, por lo que se necesitan más investigaciones de alta calidad para validar científicamente su efectividad [1]. Esta salvedad es relevante para cualquier equipo que diseñe capacitaciones basadas en ABP: la evidencia respalda el enfoque, pero no de forma uniforme para cualquier contexto o población.
Un hallazgo consistente en la revisión es que el ABP puede ser una estrategia instruccional exitosa y efectiva no solo en medicina, sino también en enfermería y odontología, y que los estudiantes pueden aprender habilidades y adquirir competencias útiles para su profesionalismo médico a través de este método, además de su conocimiento existente [1]. Una revisión de alcance (scoping review) independiente, centrada en educación médica de pregrado, encontró además que la metodología ABP obtuvo un alto nivel de satisfacción, especialmente entre los estudiantes, y resultó más efectiva que los métodos tradicionales para mejorar habilidades sociales y de comunicación, resolución de problemas y aprendizaje autónomo [2].
Para un equipo de formación médica o comercial en la industria, la implicación práctica es doble: el ABP funciona mejor cuando se diseña alrededor de casos clínicos o comerciales reales y ambiguos —no de ejercicios cerrados con una única respuesta correcta— y su efectividad depende en gran medida de la calidad del diseño instruccional y de la supervisión del facilitador, no solo de aplicar la etiqueta "basado en problemas" a una sesión que en el fondo sigue siendo expositiva.
Referencias
- Critical thinking and clinical skills by problem-based learning educational methods: an umbrella systematic review. BMC Med Educ. 2025. doi:10.1186/s12909-025-06951-z. Disponible en: https://link.springer.com/article/10.1186/s12909-025-06951-z
- Effectiveness of problem-based learning methodology in undergraduate medical education: a scoping review. PubMed. 2022. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35177063/